{"id":1486,"date":"2026-02-19T03:17:47","date_gmt":"2026-02-19T03:17:47","guid":{"rendered":"https:\/\/diocesiscartago.org\/?p=1486"},"modified":"2026-02-19T03:17:47","modified_gmt":"2026-02-19T03:17:47","slug":"cuaresma-2026","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diocesiscartago.org\/?p=1486","title":{"rendered":"Cuaresma 2026"},"content":{"rendered":"<div class=\"titolo\">\n<div class=\"bulltitledate titolo\"><center><span style=\"color: #663300; font-size: x-large;\">Mensaje del Santo Padre Le\u00f3n XIV para la Cuaresma de 2026, 13.02.2026<\/span><\/center><\/div>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"notizia\">\n<div class=\"notizie bullnews\">\n<div>\n<p>Publicamos a continuaci\u00f3n el texto del mensaje del Santo Padre Le\u00f3n XIV para la Cuaresma de 2026 sobre el tema \u00abEscuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversi\u00f3n\u00bb:<\/p>\n<p><b><u>Mensaje del Santo Padre<\/u><\/b><\/p>\n<p><b><i>Escuchar y ayunar.<\/i><\/b><\/p>\n<p><b><i>La Cuaresma como tiempo de conversi\u00f3n<\/i><\/b><\/p>\n<p><a name=\"OLE_LINK64\"><\/a><a name=\"OLE_LINK46\"><\/a><a name=\"OLE_LINK58\"><\/a><\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p><a name=\"OLE_LINK49\"><\/a>La Cuaresma es el tiempo en el que la Iglesia, con solicitud maternal, nos invita a poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, para que nuestra fe recobre su impulso y el coraz\u00f3n no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas.<\/p>\n<p>Todo camino de conversi\u00f3n comienza cuando nos dejamos alcanzar por la Palabra y la acogemos con docilidad de esp\u00edritu. Existe, por tanto, un v\u00ednculo entre el don de la Palabra de Dios, el espacio de hospitalidad que le ofrecemos y la transformaci\u00f3n que ella realiza. Por eso, el itinerario cuaresmal se convierte en una ocasi\u00f3n propicia para escuchar la voz del Se\u00f1or y renovar la decisi\u00f3n de seguir a Cristo, recorriendo con \u00c9l el camino que sube a Jerusal\u00e9n, donde se cumple el misterio de su pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Escuchar<\/i><\/p>\n<p>Este a\u00f1o me gustar\u00eda llamar la atenci\u00f3n, en primer lugar, sobre la importancia de dar espacio a la Palabra a trav\u00e9s de la\u00a0<i>escucha<\/i>, ya que la disposici\u00f3n a escuchar es el primer signo con el que se manifiesta el deseo de entrar en relaci\u00f3n con el otro.<\/p>\n<p><a name=\"OLE_LINK48\"><\/a>Dios mismo, al revelarse a Mois\u00e9s desde la zarza ardiente, muestra que la escucha es un rasgo distintivo de su ser: \u00abYo he visto la opresi\u00f3n de mi pueblo, que est\u00e1 en Egipto, y he o\u00eddo los gritos de dolor\u00bb (<i>Ex<\/i>\u00a03,7). La escucha del clamor de los oprimidos es el comienzo de una historia de liberaci\u00f3n, en la que el Se\u00f1or involucra tambi\u00e9n a Mois\u00e9s, envi\u00e1ndolo a abrir un camino de salvaci\u00f3n para sus hijos reducidos a la esclavitud.<\/p>\n<p><a name=\"OLE_LINK50\"><\/a>Es un Dios que nos atrae, que hoy tambi\u00e9n nos conmueve con los pensamientos que hacen vibrar su coraz\u00f3n. Por eso, la escucha de la Palabra en la liturgia nos educa para una escucha m\u00e1s verdadera de la realidad.<\/p>\n<p>Entre las muchas voces que atraviesan nuestra vida personal y social, las Sagradas Escrituras nos hacen capaces de reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia, para que no quede sin respuesta. Entrar en esta disposici\u00f3n interior de receptividad significa dejarnos instruir hoy por Dios para escuchar\u00a0<i>como<\/i>\u00a0\u00c9l, hasta reconocer que \u00abla condici\u00f3n de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida, nuestras sociedades, los sistemas pol\u00edticos y econ\u00f3micos, y especialmente a la Iglesia\u00bb.<a name=\"_ftnref1\"><\/a>[1]<\/p>\n<p><a name=\"OLE_LINK55\"><\/a><a name=\"OLE_LINK56\"><\/a><a name=\"OLE_LINK57\"><\/a><a name=\"OLE_LINK62\"><\/a><\/p>\n<p><i>Ayunar<\/i><\/p>\n<p><a name=\"OLE_LINK63\"><\/a>Si la Cuaresma es tiempo de escucha, el\u00a0<i>ayuno<\/i>\u00a0constituye una pr\u00e1ctica concreta que dispone a la acogida de la Palabra de Dios. La abstinencia de alimento, en efecto, es un ejercicio asc\u00e9tico antiqu\u00edsimo e insustituible en el camino de la conversi\u00f3n. Precisamente porque implica al cuerpo, hace m\u00e1s evidente aquello de lo que tenemos \u201chambre\u201d y lo que consideramos esencial para nuestro sustento. Sirve, por tanto, para discernir y ordenar los \u201capetitos\u201d, para mantener despierta el hambre y la sed de justicia, sustray\u00e9ndola de la resignaci\u00f3n, educarla para que se convierta en oraci\u00f3n y responsabilidad hacia el pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>San Agust\u00edn, con sutileza espiritual, deja entrever la tensi\u00f3n entre el tiempo presente y la realizaci\u00f3n futura que atraviesa este cuidado del coraz\u00f3n, cuando observa que: \u00abes propio de los hombres mortales tener hambre y sed de la justicia, as\u00ed como estar repletos de la justicia es propio de la otra vida. De este pan, de este alimento, est\u00e1n repletos los \u00e1ngeles; en cambio, los hombres, mientras tienen hambre, se ensanchan; mientras se ensanchan, son dilatados; mientras son dilatados, se hacen capaces; y, hechos capaces, en su momento ser\u00e1n repletos\u00bb.<a name=\"_ftnref2\"><\/a>[2]\u00a0<a name=\"OLE_LINK68\"><\/a><a name=\"OLE_LINK67\"><\/a>El ayuno, entendido en este sentido, nos permite no s\u00f3lo disciplinar el deseo, purificarlo y hacerlo m\u00e1s libre, sino tambi\u00e9n expandirlo, de modo que se dirija a Dios y se oriente hacia el bien.<\/p>\n<p>Sin embargo, para que el ayuno conserve su verdad evang\u00e9lica y evite la tentaci\u00f3n de enorgullecer el coraz\u00f3n, debe vivirse siempre con fe y humildad. Exige permanecer arraigado en la comuni\u00f3n con el Se\u00f1or, porque \u00abno ayuna de verdad quien no sabe alimentarse de la Palabra de Dios\u00bb.<a name=\"_ftnref3\"><\/a>[3]\u00a0<a name=\"OLE_LINK54\"><\/a>En cuanto signo visible de nuestro compromiso interior de alejarnos, con la ayuda de la gracia, del pecado y del mal, el ayuno debe incluir tambi\u00e9n otras formas de privaci\u00f3n destinadas a hacernos adquirir un estilo de vida m\u00e1s sobrio, ya que \u00ab s\u00f3lo la austeridad hace fuerte y aut\u00e9ntica la vida cristiana\u00bb.<a name=\"_ftnref4\"><\/a>[4]<\/p>\n<p><a name=\"OLE_LINK66\"><\/a><a name=\"OLE_LINK59\"><\/a>Por eso, me gustar\u00eda invitarles a una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada, es decir, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro pr\u00f3jimo. Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes est\u00e1n ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforc\u00e9monos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates pol\u00edticos, en los medios de comunicaci\u00f3n y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio dar\u00e1n paso a palabras de esperanza y paz.<\/p>\n<p><a name=\"OLE_LINK61\"><\/a><a name=\"OLE_LINK60\"><\/a><\/p>\n<p><i>Juntos<\/i><\/p>\n<p>Por \u00faltimo, la Cuaresma pone de relieve la dimensi\u00f3n comunitaria de la escucha de la Palabra y de la pr\u00e1ctica del ayuno. Tambi\u00e9n la Escritura subraya este aspecto de muchas maneras. Por ejemplo, cuando narra en el libro de Nehem\u00edas que el pueblo se reuni\u00f3 para escuchar la lectura p\u00fablica del libro de la Ley y, practicando el ayuno, se dispuso a la confesi\u00f3n de fe y a la adoraci\u00f3n, con el fin de renovar la alianza con Dios (cf.\u00a0<i>Ne<\/i>\u00a09,1-3).<\/p>\n<p>Del mismo modo, nuestras parroquias, familias, grupos eclesiales y comunidades religiosas est\u00e1n llamados a realizar en Cuaresma un camino compartido, en el que la escucha de la Palabra de Dios, as\u00ed como del clamor de los pobres y de la tierra, se convierta en forma de vida com\u00fan, y el ayuno sostenga un arrepentimiento real. En este horizonte, la conversi\u00f3n no s\u00f3lo concierne a la conciencia del individuo, sino tambi\u00e9n al estilo de las relaciones, a la calidad del di\u00e1logo, a la capacidad de dejarse interpelar por la realidad y de reconocer lo que realmente orienta el deseo, tanto en nuestras comunidades eclesiales como en la humanidad sedienta de justicia y reconciliaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Queridos hermanos, pidamos la gracia de vivir una Cuaresma que haga m\u00e1s atento nuestro o\u00eddo a Dios y a los m\u00e1s necesitados. Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance tambi\u00e9n a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los dem\u00e1s. Y compromet\u00e1monos para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberaci\u00f3n, haci\u00e9ndonos m\u00e1s dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilizaci\u00f3n del amor.<\/p>\n<p>Los bendigo de coraz\u00f3n a todos ustedes, y a su camino cuaresmal.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Vaticano, 5 de febrero de 2026, memoria de santa \u00c1gueda, virgen y m\u00e1rtir.<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i><\/p>\n<p>LE\u00d3N XIV PP.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mensaje del Santo Padre Le\u00f3n XIV para la Cuaresma de 2026, 13.02.2026 &nbsp; Publicamos a continuaci\u00f3n el texto del mensaje del Santo Padre Le\u00f3n XIV para la Cuaresma de 2026&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":1487,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-1486","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diocesiscartago.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1486","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diocesiscartago.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diocesiscartago.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diocesiscartago.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diocesiscartago.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1486"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/diocesiscartago.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1486\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1488,"href":"https:\/\/diocesiscartago.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1486\/revisions\/1488"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diocesiscartago.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1487"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diocesiscartago.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1486"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diocesiscartago.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1486"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diocesiscartago.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1486"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}