Monseñor Jairo Uribe Jaramillo semblanza de un pastor

  Antioqueño de nacimiento, cartagüeño de corazón, descubrió muy pronto su vocación sacerdotal e inició los estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor de Medellín; pero la Providencia quiso regalarle a la recién creada Diócesis de Cartago la huella imborrable de su Sacerdocio. Recibió la Sagrada Ordenación de manos de Monseñor José Gabriel Calderón Contreras el 15 de agosto de 1964. Fue un pastor entregado en cuerpo y alma a su rebaño. Amó entrañablemente a la Iglesia y a los pobres, hizo de ellos el centro de su vida, la razón de ser de su Ministerio y de su incansable trabajo pastoral. Con especial sensibilidad descubría en la necesidad y en la mirada de cada persona el rostro humano de Dios, manifestado en Cristo, que se hizo pobre para enriquecernos y se hizo hombre para que recibiéramos la gracia de ser hijos de Dios y ciudadanos del cielo. Lo recordaremos siempre con gratitud, como un verdadero sacerdote en todo el sentido de la palabra, porque su vida fue una ofrenda, un sacrificio de alabanza. Formador de sus hermanos sacerdotes desde la cátedra y desde el testimonio de su vida gastada al servicio de los demás, como se consumen los cirios ante el altar, despidiendo su luz y esparciendo su discreto y suave olor a santidad. El 26 de enero, a pocos días de haber cumplido sus 84 años de vida, fue convocado a la Casa del Padre, para celebrar sus Bodas de Diamante Sacerdotales en la liturgia del cielo. ¡Gracias por tanto, Monseñor! Pbro. Carlos Andrés Escarria M.